Tal vez una de
las principales preocupaciones de pacientes y médicos es la aparición de efectos
adversos musculares durante el tratamiento con estatinas. La proliferación de
información acerca de los potenciales efectos adversos de las estatinas (entre ellos los efectos adversos musculares)
han tenido como consecuencia que, frecuentemente, los médicos reciben
consultas de pacientes tratados con estatinas y que refieren molestias
musculares, desde molestias o calambres hasta dolor y debilidad. Esta
circunstancia se ha asociado a un incremento en la discontinuación del
tratamiento con estas drogas y un
incremento en la morbimortalidad cardiovascular. Esto se desprende, por
ejemplo, de un reciente estudio danés, sobre un total de 508800 sujetos
tratados con estatinas,en el que se observa una asociación entre el
incremento en la cantidad de noticias publicadas sobre estatinas en los medios
y un aumento del 26% en el riesgo de sufrir un infarto y del 18 % en el riesgo
de muerte de causa cardiovascular en los pacientes que abandonaron el
tratamiento precozmente (figura 1)
Figura
1. Asociación entre noticias
publicadas sobre estatinas, discontinuación de estatinas y morbimortalidad cardiovascular. Adaptado de Eur
Heart J. 2016 Mar 14;37(11):908-916


La pregunta obligada en este punto es: ¿cuál es la magnitud
de este efecto adverso? Las cifras disponibles dependen de la fuente y de la
metodología usada para evaluar el síntoma. El valor más bajo (5 casos por cada
10000 pacientes tratados durante 5 años) corresponde a la información de meta-análisis de
ensayos controlados aleatorizados de estatinas y por lo tanto, se remite a una
población muy seleccionada (Lancet 2016; 388: 2532–61). En el otro
extremo (22% de efectos adversos musculares en sujetos tratados con estatinas) la
información proviene de estudios epidemiológicos realizados con
metodologías inadecuadas para discriminar la causa del síntoma (Gen Intern Med 2008;23:1182-6). Para complejizar aún más el tema,
ha habido estudios que han malinterpretado datos y han desatado una larga
controversia entre prestigiosas publicaciones médicas (BMJ
2014;349:g5176 doi: 10.1136/bmj.g5176). En la actualidad se estima que del
total de pacientes tratados con estatinas sólo un 5 a 6 % tienen intolerancia muscular confirmada (Can J Cardiol 2016;32:S35). La comprobación de que el efecto
adverso es atribuible al fármaco es uno de los puntos más relevantes en el
abordaje clínico de este problema.
Una de las primeras consideraciones a tener
en cuenta es descartar la presencia de daño muscular,
expresado por valores de CPK superiores a 10 veces el valor máximo normal,
y no atribuibles a causas evidentes como trauma o ejercicio intenso. En segundo
lugar, valorar la posibilidad que los síntomas se deban a
otras causas: hipotiroidismo, enfermedades autoinmunes, problemas
osteomusculares, uso de fármacos que interactúan con estatinas. Descartadas
éstasel paso siguiente es poder transformar la subjetividad del síntoma en una
medida más objetiva para determinar la causalidad síntoma- estatina.
Hasta el presente, el modo más eficaz para hacerlo es utilizar un sistema de puntajes (score). Varias
guías de práctica clínica (National Lipid Association, European Atherosclerosis Society) han
sugerido el uso de el score desarrollado por Rosenson y colaboradores (tabla 1)
que, basándose en las pautas de imputabilidad de efectos adversos a fármacos
propuesta por Naranjo hace varias décadas, brinda elementos prácticos y
simples para el manejo de este problema. Resumidamente, el score propone que
los síntomas pueden estar relacionados con las estatinas de modo probable,
posible o improbable, de acuerdo con el puntaje obtenido.
Tabla 1.
Score clínico de mialgias por estatinas.
Adaptado de CardiovascDrugsTher2017;31:179

Más allá de los números del
score, el concepto de base es valorar la presencia de una relación temporal
plausible (entre el inicio del tratamiento y la aparición de síntomas), la
distribución simétrica con compromiso de grandes masas musculares y, tal vez lo más desafiante
desde el punto de vista práctico, el comportamiento de los síntomas entre la
suspensión y la reexposición a las estatinas. El uso de esta herramienta, que seguramente será optimizada
en el futuro, nos provee de elementos de juicio ante pacientes que, en
ocasiones, podrían estar manifestando un efecto nocebo a las estatinas, tal
como lo sugiere un análisis post-hoc del ensayo aleatorizado ASCOT-LLA. Durante la fase de
doble ciego, no hubo diferencias en la tasa de reporte de eventos adversos
musculares entre los pacientes que recibían atorvastatina
respecto de placebo (2% y 2,03% por años, respectivamente). Sin embargo, en una
etapa abierta del estudio el reporte de eventos musculares fue un 41% más elevado
entre los que recibían estatinas respecto de los que no. Pareciera ser, según este
estudio, que saber que uno está recibiendo un medicamento que podría causarle un efecto adverso incrementa la posibilidad de reportarlo.
En conclusión, el problema es
frecuente y la suspensión del tratamiento no está exenta de riesgo. Por lo tanto, intentar
discernir las causas y procurar mantener la persistencia del tratamiento podría redundar
en una reducción del riesgo de eventos cardio y cerebrovasculares.
Bibliografía recomendada:
Nielsen SF, Nordestgaard BG. Negative
statin-related news stories decrease statin persistence and increase myocardial
infarction and cardiovascular mortality: a nationwide prospective cohort study.Eur
Heart J. 2016 Mar 14;37(11):908-916
Horton R.Offline: Lessons from the controversy over
statins.Lancet. 2016; 388: 1040
Rosenson RS, Miller K, Bayliss M,
Sanchez RJ, Baccara-Dinet MT, Chibedi-De-Roche D, et al..The Statin-Associated
Muscle Symptom Clinical Index (SAMS-CI): Revision for Clinical Use, Content
Validation, and Inter-rater Reliability.Cardiovasc Drugs Ther2017;31:179
Update of SAMS Consensus. SAMS: Statin-Associated
Muscle Symptoms. Disponible
en: https://www.eas-society.org/page/update_sams_paper
Gupta A, Thompson D, Whitehouse A, Collier T, Dahlof
B, Poulter N, et al..ASCOT Investigators.Adverse events associated with
unblinded, but not with blinded, statin therapy in the Anglo-Scandinavian
Cardiac Outcomes Trial-Lipid-Lowering Arm (ASCOT-LLA): a randomised
double-blind placebo-controlled trial and its non-randomised non-blind
extension phase.Lancet 2017; 389: 2473-2481