El manejo clínico de la Fibrosis
Quística (FQ) ha sido exclusivamente pediátrico durante largo tiempo. En las
décadas de los 50 y 60, muy pocos niños con la enfermedad alcanzaban la edad
adulta. Esto se ha revertido hacia fines del milenio, y en la actualidad en la
mayoría de los países desarrollados existe mayor población de pacientes adultos
con FQ que pediátricos, debido al aumento de la expectativa de vida.
En los últimos 50 años, la
mayoría de los nuevos tratamientos fueron dirigidos a modificar uno o dos de
los componentes más sobresalientes de la enfermedad: la viscosidad de las
secreciones bronquiales y la infección crónica de las vías aéreas. Pero esto
comenzó a modificarse a partir de 1989, con el descubrimiento del gen que
codifica la información para la Proteína Reguladora de la Conductancia Transmembrana (CFTR por
sus siglas en inglés), que permitió identificar el defecto básico de la
enfermedad. El mismo se encuentra ubicado en el brazo largo del cromosoma 7 (7q31).
La CFTR se encuentra en la membrana plasmática apical
de las células de la vía aérea, intestinales y de las glándulas exocrinas. Uno
de sus roles primarios en pulmón es mantener la homeostasis de la superficie líquida
en la vía aérea actuando como canal de cloro y regulando los canales
epiteliales de sodio sensibles a amiloride (ENaC) ATP dependientes. El gen
codifica un ARNm que participa en la síntesis de la proteína en el retículo
endoplásmico. La misma es procesada y glicosilada en el aparato de Golgi y
secretada hacia la membrana plasmática.
Durante el proceso de síntesis, plegamiento y degradación del canal
intervienen diferentes moléculas que interaccionan con la CFTR formando
complejos que se acoplan al esqueleto celular permitiendo regular la inserción
de la CFTR dentro de la membrana celular, su activación, conductancia y
degradación.
En la actualidad se reconocen más
de 1900 mutaciones que actúan en diferentes sitios de la CFTR, por lo que se
han dividido en 6 clases (Figura 1)

A grandes rasgos, las mutaciones
clases I, II y III conducen al fenotipo clásico de la FQ, con insuficiencia pancreática
y un CFTR no funcional; mientras que IV, V, y VI producen un CFTR parcialmente
funcional y están asociadas con una forma más leve de la enfermedad. Las
mutaciones de Clase I resultan en una proteína CFTR no funcionante, por
defectos en la síntesis del ARNm debido a mutaciones sin sentido que producen la finalización prematura de la lectura
(stop codons), así como mutaciones que incluyen alteraciones en el empalme y
deleciones cromosómicas. Las Clase II son las más frecuentes, entre ellas la F508del. Por alteraciones, especialmente en
el plegamiento de la proteína, se altera el tráfico intracelular de la misma a
la superficie celular. En las mutaciones Clase III y IV, la CFTR llega a la membrana
celular pero no funciona correctamente. En las Clase III hay una reducción en
la apertura de los canales de cloro por defecto en la regulación y activación (gating); mientras que en las Clase IV la
conductancia del canal está reducida aunque el mismo permanezca abierto. En las
mutaciones Clase V se encuentra reducida la eficiencia en la producción de
CFTR, especialmente por afectación del plegamiento y las Clase VI son poco
frecuentes pero resultan en escasa cantidad de CFTR funcional en la superficie
celular, debido a una disminución en la estabilidad y aumento en la
degradación.
Para las diferentes clases de
mutaciones existe desarrollo de tratamientos, algunos ya disponibles para los
pacientes y otros en fase de
investigación. Esto conlleva la necesidad de poder individualizar las
mutaciones de cada paciente y en función de ello dirigir el tratamiento.
Las mutaciones clase I
representan quizás el mayor desafío, ya que no cuentan con un ARNm estable. Las
posibilidades en este caso se dirigen a terapia génica (se han probado técnicas
con vectores virales, especialmente mediadas por adenovirus, o con vectores lipídicos
no virales), pero se encuentran aún en fases muy tempranas de investigación. En
las mutaciones que presentan un codón de finalización prematuro,
particularmente el Gly542X, se ha testeado el uso de Ataluren. El Ataluren
(PTC124) ha sido diseñado para permitir al ribosoma ignorar la señal de parada
prematura y continuar la traducción del ARNm, lo que resulta en la formación de
una proteína funcional. El Ataluren está siendo investigado actualmente para su
uso en pacientes con mutación sin sentido en distrofia muscular de Duchenne /
Becker y en fibrosis quística. Los últimos estudios Fase 3 incluyendo 238
pacientes con FQ con mutaciones de finalización de codón han sido terminados
por no cumplir con los objetivos de mejoría de función pulmonar (VEF1)
a las 48 semanas de tratamiento, excepto en un subgrupo de individuos que no
recibían simultáneamente aminoglucósidos inhalados (ClinicalTrials.gov
Identifier: NCT02456103).
Otro grupo de tratamiento son los
moduladores de la CFTR. Entre ellos encontramos los potenciadores como el
ivacaftor (VX-770), compuestos de quinolina carboxamida que mejoran la funcionalidad
del canal insertado, y han manifestado su mayor efectividad en las mutaciones
de Clase III. Esta molécula aumenta el tiempo de apertura del CFTR en la
superficie celular aumentando el pasaje de cloro por los canales de CFTR. Los
primeros estudios para la mutación G551D se realizaron en cultivos celulares y
dieron pie a los ensayos clínicos con la droga. Uno de los primeros estudios
publicados fue el Estudio STRIVE, con 161 sujetos mayores de 12 años de edad
todos portadores de al menos una mutación G551D-CFTR, 83 de los cuales recibieron
ivacaftor 150 mg cada 12 horas por vía oral, y 78 placebo. En este estudio se
demostró una mejoría del VEF1 a las 24 semanas de 10,6% vs. el grupo
placebo (p<0.001), que comenzó a notarse desde las 2 semanas de iniciar la administración, y que se mantuvo por las 48
semanas de duración del estudio. Asimismo el grupo tratamiento experimentó 55%
menos exacerbaciones con respecto al grupo placebo (p<0.001) durante 48
semanas; aumentaron 2,7 Kg más de peso (p<0.001) y disminuyeron en 48,1 mmol/L la concentración
de cloro en el sudor (como medida de actividad de CFTR) (p<0.001). Similares
resultados fueron encontrados en niños entre 6 y 12 años de edad (Estudio
ENVISION). Actualmente se ha extendido su indicación a portadores de la mayoría
de las mutaciones Clase III en niños mayores de 6 años de edad y se encuentran
en desarrollo estudios en otras clases de mutaciones así como en niños de 2 a 5 años de edad
(Estudio KIWI) y en niños de 12 a <24 meses de edad (Estudio ARRIVAL)
Las mutaciones Clase II
representan en sí mismas un desafío, ya que dentro de ellas se encuentra la
F508del (deleción de 3 pares de bases en posición 508 que codifican
fenilalanina), que fue la primera mutación descripta. Aproximadamente el 45% de
los pacientes son homocigotas para esta mutación, que se encuentra presente en
el 80 a 90% de los enfermos heterocigotas, aunque las cifras pueden variar
según la raza o la región geográfica donde habiten. Para intentar modular el defecto de transporte de la CFTR a la
membrana, se estudiaron medicamentos “correctores” dentro de los cuales se
encuentra el lumacaftor (VX-809). Sin embargo, diferentes estudios y una
revisión sistemática no han podido demostrar mayor eficacia de los correctores
comparados con placebo utilizados como monoterapia.
Dos estudios virtualmente
idénticos, multicéntricos, randomizados, doble ciego y controlados con placebo se
han llevado a cabo entre 2013 y 2014 para evaluar el efecto de la combinación
de lumacaftor (LUM) con ivacaftor (IVA). Ambos fueron simultáneos y de similar
diseño, incluyeron en total 1108 pacientes homocigotas para F508del, randomizados
para recibir 1;1;1 LUM 600mg /día- IVA 250 mg bid; LUM 400 mg bid-IVA
250 mg bid; o placebo bid. En el estudio TRAFFIC se incluyeron
559 pacientes y en el estudio TRANSPORT, 563. El objetivo primario fue el
cambio del VEF1 en valores absolutos entre el comienzo y la semana
24. Como objetivos secundarios se incluyeron modificaciones absolutas en el
índice de masa corporal (BMI) y en las exacerbaciones reportadas por los
pacientes. Se encontró una diferencia significativa en ambas ramas con respecto
a placebo (diferencia absoluta de 2,6 a 4%, p<0.001, que corresponden a una
diferencia relativa de 4,3 a 6,7%, p<0.001), disminución de la tasa de
exacerbaciones pulmonares de 30 a 39% menor en los grupos de tratamiento vs. el
grupo placebo (p<0.001) y un aumento del BMI de 0,24 a 0,28 Kg/m2
en el grupo tratamiento vs. placebo (p<0.001) después de 24 semanas.
Presentaron mayor discontinuación (4,2% en el grupo LUM-IVA y 1,6% en el grupo
placebo), especialmente por alteraciones
hepáticas y aumento de la CPK. Otro estudio (PROGRESS) continuó el seguimiento
de estos pacientes por 96 semanas más, demostrando que los efectos beneficiosos
de la combinación continúan sobre la función pulmonar, estado nutricional y
rango de exacerbaciones después de 120 semanas de tratamiento. Cuando se
comparó la función pulmonar de estos pacientes con los pacientes del Registro
de la US Cystic Fibrosis Foundation como control pareado, se observó una
disminución de 42% de declinación funcional en los pacientes tratados con
LUM-IVA lo que implica que podría modificar la progresión de la enfermedad.
En algunos pacientes homocigotas
F508del con marcado deterioro de la función pulmonar, e hiperreactividad
bronquial demostrada, el LUM-IVA ha demostrado producir descensos en la función
pulmonar que han requerido suspensión del tratamiento. Una nueva droga
correctora, el tezacaftor (VX-661), en
combinación con IVA ha demostrado mayor tolerabilidad y menor interacción con
el citocromo P-450-3A que el LUM-IVA.